La obra que soy

Cada detalle, cada segundo trascurrido, por mas insignificante que parezca me traen a este presente. Y me convierten en esta persona.
Hoy, en la puerta de un nuevo año, no puedo dejar mirar, ni mirarme y pensar en todo aquello que me construyó en lo que soy.
Si me sentara frente una hoja en blanco, y tuviera que retratarme en una pintura o un collage, seguramente utilizaría una variedad infinita de materiales y colores, porque en definitiva, fueron las marchas y contramarchas, las desiciones buenas y malas, la variedad de emociones y personas, las que me trajeron a este instante.
Un pasto mullido y verde para mis momentos serenos.
Una mancha de rojo carmesí para mis pasiones.
Pedazos desordenados de viejos negativos sepias para mis recuerdos.
Una maraña enorme de hilos negros, para mis espantos.
Hojas de papel amarillo con miles de palabras para mis reflexiones.
Algunas gemas, con destellos de muchos colores para los momentos de intensa felicidad.
Pedazos de telas de diferentes tamaños y formas, para el cobijo y la presencia de la gente que me ama.
Un par de esferas de luz suave y amorosa, para la llegada de mis hijos.
Un camino de pequeñas piedras y flores hacia la persona que amo.
Todo esto ordenadamente desordenado en un inmenso lienzo donde todavía queda bastante por hacer.
Hace ya un tiempo, cuando me paro frente a él, no puedo dejar de notar un detalle. En un pequeño rincón de este caos, hay un pequeño espejo.
Ya no recuerdo cuando lo coloqué allí, ni siquiera sé si fui yo quien lo hizo.
Pero hoy tengo plena conciencia y entiendo que fue gracias a él que esta obra fue tomando forma.
Algunas veces apenas me vi reflejada por un instante antes de desviar la vista hacia otro lado.
Otras, pasé momentos interminables frente a él para llegar a mi profundidad y poder comprender algunas cosas. Unas veces lo conseguí. Otras no.
.
Hoy la abundancia de colores, texturas, materiales y matices hacen que ne sienta orgullosa, aún con sus imperfecciones.
Y puedo ver que lo retratado, en su mayoría me llegando a mi vida casi imperceptiblemente. Sin haber tomado real conciencia de mi presente en ese momento.
.
Yo, que siempre disfruté de dar, entiendo hoy que saber recibir es tanto más importante. Y disfruto de eso.
.
Así que, mi obra de arte seguirá creciendo.
Pero ya ahora, con un rumbo diferente.
Disfrutando de cada pincelada, de cada material, de cada matiz, como una obra en si misma. Sabiendo que cada detalle es importante. Sin distraerme en imaginar como será terminada. Sino simplemente transitando el proceso y la construcción, mirándome en mi espejo cada tanto, tratando de ser lo más leal posible a mi misma y sabiendo que más materiales seguirán llegando para seguir trabajando
.
En definitiva, no seré yo quien disfrute de este cuadro , abstracto por supuesto, cuando esté terminado.
Será que quienes queden
Será mi legado.
Gracias por tanto amor.

19/07/2020

Publicado por sandramorenaruiz

Actriz en formación constante. Fotógrafa en crecimiento. Escritora de vivencias. Cincuenta y tantos y contando...

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